Independencia

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jueves, 01 septiembre 2005
 
 

Cabildo Abierto del

22 de mayo de 1810

José de San Martín


 

Independencia

 

Desde 1617 el país estaba dividido en cuatro gobernaciones, que en 1776 fueron agrupadas, al crearse el Virreinato del Río de la Plata.  Su capital era Buenos Aires y comprendía los actuales territorios de la Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y la parte meridional de Brasil. El primer virrey, Pedro de Cevallos, que ocupó el cargo de 1777 a 1778, concluyó victoriosamente la guerra con Portugal y habilitó el puerto de Buenos Aires para el comercio libre con todos los puertos españoles; Juan José de Vértiz, de 1778 a 1784 cambió el aspecto edilicio de la ciudad, elevó su nivel cultural e introdujo el alumbrado en la ciudad; Nicolás C. del Campo, marqués de Loreto, de 1784 a 1789; Nicolás de Arredondo, de 1789 a 1795; Pedro Melo, de 1795 a 1797; Antonio Olaguier y Feliú, de 1797 a 1799; Gabriel de Avilés, de 1799 a 1801; Joaquín del Pino, de 1801 a 1804; Rafael de Sobremonte, de 1804 a 1806, destituido por el pueblo por su actuación durante las invasiones inglesas; Santiago de Liniers, de 1807 a 1809; Baltasar Hidalgo de Cisneros, de 1809 a 1810, y Francisco Javier de Ello, cuya autoridad no fue aceptada por la Junta de Buenos Aires, por lo cual debió radicarse en Montevideo, fueron los virreyes del Río de la Plata.

 

La conciencia del pueblo, puesta de manifiesto durante las invasiones inglesas de 1806 Y 1807, y el progresivo desarrollo del comercio, así como los sucesos mundiales, movilizaron a los dirigentes patriotas, que el 25 de mayo de 1810 constituyeron la Primera junta de Gobierno, presidida por Saavedra e integrada, además, por Moreno y Paso, como secretarios, y Castelli, Belgrano, Larrea, Azcuénaga, Matheu y Alberti, como vocales.  Alma del movimiento emancipador fue Mariano Moreno, cuyas ideas chocaron con la tendencia conservadora de Saavedra.

 

Los ejércitos libertadores llevaron a los pueblos vecinos la doctrina revolucionaria: la expedición de Belgrano al Paraguay y la de Balcarce al Alto Perú, en tanto otras fuerzas desalojaban a los españoles de la Banda Oriental.  El Gral. José de San Martín, figura máxima de la nación, cruzó los Andes con el ejército por él creado, y luego de derrotar a los realistas en Chacabuco y Maipú, liberó a Chile y Perú, asegurando la independencia del S del continente. El 9 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán declaró la Independencia.

 

Sin embargo, no se lograba la estabilidad política, pues ni la Asamblea de 1813, que instituyó los símbolos nacionales, quemó los instrumentos de tortura, proclamó la libertad de vientres y abolió los privilegios de la nobleza, logró la organización del país. Siguió luego un largo período de anarquía, que no pudieron evitar los constituyentes de 1819 y 1826; el único gobierno nacional fue la presidencia de Bernardino Rivadavia, de 1826 a 1827, que canalizó el desarrollo cultural y educativo del país e intentó una reforma agraria. Durante su mandato se realizó la guerra con Brasil, finalizada con el triunfo argentino en ltuzaingó.

 

Después de varios gobiernos inestables y de los choques entre unitarios y federales, asumió el poder como gobernador de Buenos Aires, en 1829, Juan Manuel de Rosas. Durante su gobierno, que se extendió hasta 1832 y se reanudó en 1835 para durar hasta 1852, la oposición fue perseguida, se castigó el delito de opinión, fueron nombrados gobernadores de provincias sólo los caudillos fieles a su política, etc.  Numerosos movimientos trataron de derrocarlo, hasta que en 1851 la oposición se aglutinó alrededor de Justo José de Urquiza, que acabó con el gobierno en 1852, en la batalla de Caseros.

 

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